martes, 26 de abril de 2011

Ciudad inhóspita.

Santiago es lejos la peor de todas las ciudades que he conocido (reconozco que soy pueblerina y jamás he salido del país, temo que si lo haga me deprima más lo que encuentre), donde se refleja a fondo el clasismo de Chile. Si eres pobre, pobre de ti y arréglatelas como puedas. Si eres rico ¡bravo! bacán Santiago, buenas tiendas, mucha actividad, carretes y paseos por montón, buenos restaurantes, lo que quieras...
Siempre decimos que somos solidarios, pero la solidaridad se manifiesta sólo en condiciones de catástrofe o cuando la teletón nos manipula la culpa (no me lo nieguen, analícese y argumente si quiere opinar lo contrario) pero en lo cotidiano... las pinzas, cero posibilidad, cada uno se labra su futuro y su presente y que se joda si a todos nos toca bancarnos lo que nos tocó vivir. Linda solidaridad.
Ayer vi a una señora en un mall, de esos enmicados llenos de neones y mal gusto, se paseaba por las mesas buscando las sobras para sentarse después a comer. Pucha que somos solidarios los chilenos.

miércoles, 20 de abril de 2011

Estrellita mía.

Estrellita mía,
estrellita nueva,
tú que viajas libre
sobre la marea
deja que te cuente
mis historias viejas.

Estrellita mía,
estrellita bella,
tú que sonríes siempre
aunque el frío duela
deja que te cuente
historias serenas.

Deja que te diga
que cuando naciste
de colores nuevos
se vistieron los delfines.
Que saltaron alto
todas las luciérnagas
para festejar
a la nueva estrella.
Que la luna enferma
de envidia moría
al ver tus ojos bellos
tu brillo quería.
Que todas las rosas
en suspiro profundo
bañaron de aromas
el cielo nocturno
para ti mi estrellita,
mi niña pequeña
que hoy ríes y corres
y viajas serena
atravesando laderas
océanos y mareas
para venir a abrazarme
bajo esta luna llena.

Estrellita mía,
estrellita bella
tú que vuelas libre
sobre las mareas
no dejes mi corazón
en tanta tristeza
y vuelve pronto a verme
en esta nuestra tierra
que se viste de fiesta
cada vez que llegas.

Estrellita mía
estrellita bella
que hoy cantas y ríes
al lado de otra estrella
brillen siempre juntos
sobre la marea.

domingo, 17 de abril de 2011

Cumpleaños.

Dicen que el tiempo no pasa por ti, que estás igual. Los amigos se reúnen en torno tuyo a festejar este nuevo cumpleaños. Recibes regalos y sonríes para las fotos, los flashes se suceden y yo te miro desde lejos, sostengo mi copa y espero.

Cuando nos vimos no sonaron campanas, no se iluminó el cielo ni escuchamos violines. Cuando nos conocimos éramos dos niños en nuestros cochecitos empujados por nuestras madres. Desde entonces que nos vemos casi a diario, compartiendo vacaciones, sarampión y paperas. No hay nada de ti que no conozca, nos bañaron juntos tantas veces. No hay novedad.

Sin embargo me captura tu alma, me revuelve la vida escucharte decir mi nombre y sin importar cuánto conozca tu cuerpo ni cuántas siestas dormimos abrazados, aún me cautivas. Por eso me destruye verte a su lado, de novia con el idiota, ese que todos dicen que espera este cumpleaños para pedirte matrimonio. Este que te mira, te abraza y besa tu mejilla con su sonrisa estúpida; porque sabes que lo es, que lo quieres porque es "fácil de llevar", "liviano, no como tú que tienes que pensarlo todo todo el tiempo, eso me cansa" y por no cansarte sigues a su lado mientras yo te miro desde mi rincón y sostengo mi copa llena en espera del brindis cuando digas que aceptas casarte y dejarme solo, condenado a mirar la copa llena sin poder beber hasta que la sed de ti me mate.

Alguien golpea una copa con un tenedor, todos te rodean, se hace el silencio, yo te miro y tú me esquivas confirmando que lo que pienso es cierto. Sin dejar de mirarte, espero por el milagro de que tu orgullo se quiebre y aceptes que me amas, aunque en el fondo sé que hace mucho que dejé de creer.

sábado, 16 de abril de 2011

Amorcito mío.

Cuando la brisa del mar no me hable de ti
y el silencio de la roca no me traiga tu mirada.
Cuando las olas dejen de parecerme tristes
y el rumor de las barcazas no azote mi memoria,
entonces podré despedirme.

Podré compensar el vacío,
con una nueva sonrisa.
Podré alimentar las horas,
con una nueva esperanza.
Podré escribir versos nuevos,
con una nueva mirada
y podré decirte en susurros
que mi espíritu te abraza,
amorcito mío.

Pero aún ese día no ha llegado
y mi mirada te busca en las olas
y mi silencio es un grito de angustia
que espera en vano respuesta de las rocas.
Porque tu cuerpo pequeño no vuelve,
no vuelven tus huesos a mis manos,
no vuelve tu silueta tan querida,
ni tus ojos, ni tu pelo, ni tus brazos.

Suspire entonces mi alma sin consuelo,
en las huellas y en la arena quede mi llanto
porque mi niño que se durmió una noche
hoy juega entre sirenas y sargazos
escondido entre algas y corales
acunada su siesta por las olas
mientras yo, su madre, no descanso
de llorar y esperar que la marea
lo traiga, de vuelta, a mis brazos.

jueves, 7 de abril de 2011

Te maldigo.

Halago tu mirada, tus gestos, tu andar. Me distraigo del resto y me concentro en ti, evito el quehacer inútil y reposo en la penumbra concentrado en tu esencia que yace en mis ropas mientras mi memoria se desata en tu recuerdo.

¿Dónde estás?

No dejaste nada más que estos días oscuros de pensar obsesivo y mi inutilidad para enfrentarme a la vida y al cotidiano, a la estupidez del mundo y sus seres que me parecen insípidos porque te llevaste todo el sabor de la vida y la humanidad a la tumba.

Te fuiste y no me dejaste nada, te fuiste y te maldigo.