¿Dónde estás?
No dejaste nada más que estos días oscuros de pensar obsesivo y mi inutilidad para enfrentarme a la vida y al cotidiano, a la estupidez del mundo y sus seres que me parecen insípidos porque te llevaste todo el sabor de la vida y la humanidad a la tumba.
Te fuiste y no me dejaste nada, te fuiste y te maldigo.
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