vive y se quedará con lo que de mi ves.
Un reflejo de mi,
como un destello en la ventana,
permanece en ti
y tu corazón me guarda.
Un eco de mi,
como una gota en una fuente,
susurra en tu memoria mi consejo
y te sostiene.
El susurro de mi,
la estela de mi presencia,
el roce de mi mano,
la obra de mi ser,
prevalecerán en tu historia
pulsarán tu inconsciente
y vivirán por siempre,
como los maestros de mis ancestros
viven en mi:
anónimos, invisibles pero eternos.
Ser maestro es encontrar la trascendencia.