lunes, 5 de noviembre de 2012

Para María Ninfa.

En el vientre del pasado
se esconde la pobreza
entre cuidados tiernos
de madre que ríe y sueña.

Al lado del fuego tibio
espera al marido que llega
ebrio de alcohol y discursos
de partido y bar sin tregua.

¿Qué soñabas para tus hijos
en medio de tantas penas
cuando nadie le inyectaba
esperanzas a tus venas?

Y guardó tu alma el secreto
de ilusiones y tristezas
el exilio de los tuyos
despedida que fue eterna.

Corazón contrito quedaste
entre rumores de piedras
entre Talca y Curicó
reposa, Ninfa, tu tristeza.

Otros, que son tuyos, viven
hablando lenguas extranjeras
llevando el pelo retinto,
ojos negros, piel morena.

En su sangre se cobija
el eco de esta bandera,
tú nos enseñaste a amarla
en las vueltas de una cueca.

Reposa tranquila madre,
tía, hija, esposa, abuela.
Reposa mientras yo guardo
tu memoria entre las letras.